Experiencias

Ruta de la tierra al mar

Visitas guiadas

Ruta de la tierra al mar… ocho siglos de historia

    • JULIO Y AGOSTO 2018
      HORARIO: 19h – 20.30h
      SALIDA Y TICKETS: OFICINA DE TURISMO

      VISITA GUIADA                       PRECIO 3 EUR

      LUNES ( FRANCÉS )
      MIERCOLES ( INGLÉS )
      VISITA TEATRELIZADA          PRECIO 10 EUR
      SÁBADO ( CATALAN / CASTELLANO )

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Iglesia de Santa María de Pineda

La imagen actual de la iglesia Santa María de Pineda corresponde a la restauración que hizo el arquitecto Isidre Puig i Boada, en 1922. La primera iglesia se consagró en 1079, hace más de 900 años. En época románica, la parroquia de Santa María se encontraba bajo dominio de los señores de Montpalau, y comprendía también Calella y Santa Susanna, dominando una población dispersa formada por diferentes masías. Pineda de Mar era conocida como la Pobla de Sa Boada, cerca de esta iglesia y alrededor del antiguo camino real se creó un pequeño grupo de casas.

 

Esta iglesia ha vivido épocas de bonanza, pero también épocas de peligro y de guerras. Ha vivido el ataque de corsarios que entraban a robar. El más grave, implicó un gran número de heridos, cautivos y muertos.

 

La gente de Pineda, El Maresme, y de toda Cataluña temía los ataques y agresiones piratas o corsarios, sucedidos a lo largo del siglo XVI y hasta bien entrado el siglo XIX. Provenían del Norte de África, básicamente de la costa argelina. Sus incursiones se movilizaron bajo el imperio otomano, y llegaron hasta el Atlántico, y en ocasiones, hasta la costa gallega. El litoral catalán y todo el Mediterráneo se convirtieron en un territorio muy inseguro.

 

Pueblos como Pineda con grandes zonas de cultivo cercanas al mar, con pocas elevaciones de terreno, y con las luces de la costa, facilitaban los ataques de los corsarios. La costa del Maresme, carente de defensas naturales, llevó muy pronto a la construcción de un gran número de torres de vigilancia y fortificaciones en diferentes puntos de la comarca. Las torres de vigilancia y de defensa como la de Sant Jaume, o el mismo castillo de Montpalau, completan el paisaje fortificado de Pineda.

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Capilla de San Antonio

Los piratas dejaban los barcos lejos de la costa y se acercaban con unas embarcaciones ligeras. Cada una de estas barcas solía llevar de diez a quince hombres armados hasta los dientes y que, incluso, llevaban cañones de campaña. Desde las torres o sitios elevados, ejercía la vigilancia del mar de forma permanente. Cuando se vislumbraba el peligro, se daba la alarma, mediante hogueras (la llegada de los piratas solía ser de madrugada), también tocaban la campana y se hacía sonar el “cuerno”. A partir de este momento, la gente huía hacia el interior de la población y sino hacia las montañas o lugares fortificados.

La capilla de San Antoni se encuentra en la cabeza de la calle de San Antoni, antiguo camino real, y anteriormente Vía Augusta romana. Esta calle, junto con la calle Ciudadanos y la calle Mayor, configuraban el núcleo histórico de Pineda, hasta bien entrado el siglo XIX. Ha sido siempre lugar de paso, de los habitantes de Pineda, y de los viajeros que venían de fuera para visitar la ciudad.

 

En aquellos tiempos, las casas de la villa eran todas iguales, del mismo ancho, con planta baja y piso. Estas, a lo largo de los años, se fueron ampliando en altura y podían tener hasta dos pisos superiores.

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C. Mayor / Plaza Cataluña

La apertura al mar a partir de la época moderna fue la gran transformación que sufrieron los pueblos de la costa del Maresme, reforzando de esta manera la economía de subsistencia que les daba la agricultura con el comercio marítimo y la pesca.

 

Los ataques piratas , y el miedo a estos, hace que los pueblos del Maresme no crezcan fuera de los núcleos históricos, quedando todavía lejos del mar.

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Cruz de términos de Can Quintana

Las cruces de término eran hitos que marcaban los límites de un territorio, de una parroquia. Solían encontrarse a la entrada de algunas poblaciones o al lado de caminos.

 

La Cruz de Can Quintana es del siglo XIV. Pineda aún era la Pobla de sa Boada, y el pueblo era poco más que la iglesia y masías dispersas. Pero esta cruz actualmente no se encuentra en su lugar original, ya que la familia de Can Quintana la escondió durante la Guerra Civil. Tiene la imagen del Cristo crucificado y de la Virgen con el Niño Jesús.

 

La población de Pineda históricamente se dedica a la agricultura y la pesca. Se crea un pequeño barrio de pescadores al final de la calle del mar llamado el Rabal de Mar. En Pineda proliferan los artesanos, los maestros de obras, los tejedores de lino, los carreteros, los fabricantes de barricas de vino, etc. La agricultura se basa en el cereal, la vid, los olivos, el cáñamo y el lino. Algunas casas van agrandando la calle mayor y cambian la imagen medieval que hasta entonces tenían, construyendo casas de planta baja y dos pisos que serán las generalizadas a partir de ese momento. Empiezan a aparecer las casas más señoriales.

 

El alcalde Serra y Moret (1914-1923) fue uno de los impulsores del urbanismo del siglo XX en Pineda, y de hecho, gracias a él, se construyeron algunos de los edificios más emblemáticos de aquella época.

Biblioteca Serra i Moret

Biblioteca Serra y Moret

Pineda a partir de finales del siglo XIX y principios de siglo XX sufre una transformación enorme. Del antiguo centro histórico pasamos a una nueva Pineda, con más habitantes y nuevas necesidades.

 

La llegada del ferrocarril facilitó que la gente acomodada, la burguesía industrial, escoja Pineda para el veraneo y el recreo.

 

El crecimiento de Pineda en estos primeros años del siglo XX es considerable, en 1922, coincidiendo con la inauguración de la Biblioteca, Pineda tenía 2.100 habitantes, y el1940 ya llegaban a 3000.

Calle de Mar

La calle del Mar era el camino de paso y de transporte de mercancías ya en el siglo XV. Unía el mar y la tierra. Con el tiempo se convirtió en un paseo señorial con identidad propia.

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Plaza de Cataluña

Esta plaza marca los orígenes y la evolución del pueblo. Ya en el siglo XV se hacía el mercado semanal, y se ubicaba el hostal. Llegaban las personas que transportaban mercancías de mar y era el punto de unión entre el mar y la tierra.

 

El edificio del Ayuntamiento fue rehabilitado por Isidre Puig y Boadas en 1917. Se construyó para sustituir la antigua casa de la Villa del siglo XVIII. En aquella época, en el edificio, junto con el Ayuntamiento, encontrábamos la carnicería, la panadería, el hostal y la cárcel.