Experiencias

Iglesia de Santa María de Pineda

Ruta del centro, ruta al centre

IGLESIA DE SANTA MARIA DE PINEDA

LOS ORÍGENES DE PINEDA

La Iglesia que tenéis delante es Santa María de Pineda, y su imagen actual es fruto de más de 400 años de reformas.

Es una iglesia con nave central y dos laterales, y un campanario con ocho caras. Destaca la fachada con esgrafiados geométricos, que le confiere una imagen muy característica, y un dintel de piedra sobre la puerta de entrada, con una particular inscripción.

>El primer templo se consagró el año 1079, hace más de 900 años, por el obispo de Gerona Berenguer Guifré. Aunque tenemos poca información, la parroquia de Santa María de Pineda –de estilo románico- estaba bajo dominio de los señores de Mont-palau. Entonces, la ocupación del territorio era dispersa, entre campos de conreo y masías.

Uno de los episodios históricos más conocidos aquí en Pineda fue el ataque pirata que sufrió el pueblo el 1 de agosto del año 1545, por parte del corsario turco Dragut. A raíz de esto, la iglesia fue atacada, y los piratas robaron todo aquello que tenía valor. A partir de aquel momento, el templo y otros lugares de Pineda fueron fortificados.

La última intervención que soportó la iglesia fue su reconstrucción en el año 1948, por parte del arquitecto Isidre Puig Boada, después de ser dañada durante la Guerra Civil. Se coronó el campanario de ocho caras, y se  instaló la campana.

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Iglesia Santa María de Pineda

La ruta del centro es un recorrido por el casco urbano, que se formó en torno a la iglesia de Santa María de Pineda, a partir del siglo XVI. En este recorrido descubriremos que las razias de los piratas marcaron la historia del pueblo y llegaremos hasta la construcción de una de las primeras bibliotecas públicas de Cataluña, en Pineda.
El núcleo urbano de Pineda de Mar se empezó a formar en el siglo XIII, a ambos lados del Camino Real, la antigua vía romana que unía el norte y sur de Cataluña. Se conformó un primer núcleo de casas situadas en las actuales calles Mayor, San Antonio y calle Ciudadanos, en una estructura de T, formada por la intersección de estas calles con la calle del Mar.
A partir de los siglos XIV y XV se produjo un incremento de población que supuso el crecimiento del municipio hacia el mar, especialmente con la apertura de la calle del mar, que hasta entonces tenía el paso restringido
El pueblo mantuvo un crecimiento sostenido hasta el siglo XX, que es cuando se edifica el barrio del Poblenou. En los años 60, este nuevo barrio alojará a los ciudadanos procedentes del sur de España que venían a trabajar, y muchos de ellos a dedicarse al turismo
La ruta que haremos a continuación es un viaje en el tiempo, por la historia que nos cuentan los edificios, y el legado de los habitantes de Pineda.
La iglesia de Santa María de Pineda fue consagrada en 1079, por el obispo de Girona, Berenguer Guifré. El templo primigenio era de estilo románico y fue derribado para construir la actual iglesia en la primera mitad del siglo XVI.
Es una iglesia con nave central y dos laterales, y un campanario octogonal. Destaca la fachada con esgrafiados geométricos, que le confiere una imagen muy característica y el dintel de piedra sobre la puerta de entrada. El aspecto de la iglesia actual es el resultado de la intervención que se llevó a cabo en 1948, cuando el arquitecto Isidre Puig Boada decoró la fachada exterior con los esgrafiados que se pueden ver actualmente. La última restauración de la fachada data de 1988.
Según la documentación conservada, se encargaron varias reformas a diferentes maestros de obras desde 1514. Se encargó la construcción de la nueva sacristía al maestro de obras Miguel de La Gaspi. Las obras de fortificación fueron encargadas a Jean de Tours en el 1545. Son de esta misma época la capilla de San Juan Bautista y el retablo mayor, pintado por Gabriel Bou, de Girona. Del interior, además del retablo y la capilla, destacan las piedras claves, que fueron esculpidas con imágenes de la Virgen María y varios santos.
La segunda reforma importante se produjo en el siglo XVIII, cuando se construyeron las dos naves laterales y el campanario, además de la fachada barroca, reformada por Puig Boada en el 1948.
Finalmente en el siglo XX se construyó la Capilla del Santísimo. Esta capilla (construida por Josep Perpiñán), presenta 3 rosetones con vitrales plomados y una imagen de la Piedad, esculpida por Frederic Marès.
Esta iglesia dependía de la parroquia de Sant Pere de Riu, en Hortsavinyà, y actualmente están todavía vinculadas a pesar de que estén en dos municipios diferentes (Pineda y Tordera).
La iglesia se fortificó debido de a los ataques del corsario Dragut el 1 de agosto del año 1545. En aquella ocasión, los piratas llevaron a cabo un asalto a la población y llegaron hasta Can Palau. El ataque causó un gran impacto en la población, así como pérdidas personales y grandes desperfectos materiales. El dintel sobre la puerta principal de la iglesia se grabó como recordatorio del ataque.
La autorización para fortificar la iglesia llegó el 27 de mayo de 1562, y se amuralló el recinto alrededor de la iglesia. A la vez otros edificios siguieron el mismo ejemplo, y se fortificaron casas como Can Jalpí, Can Cànoves, o Can Castellar, construyendo torres de defensa. Estas medidas se mantuvieron hasta el 1691.
Los ataques piratas que sufrió Pineda no fueron sólo de Dragut; en la documentación consta que en 1584 sufrió otro, por parte de 19 barcos turcos.
Can Jalpí
Can Jalpí era la residencia de los notarios de Montpalau, que durante mucho tiempo estuvo bajo la propiedad de la familia Coll. Durante el ataque de los turcos, el notario del pueblo fue secuestrado y se tuvo que pagar un rescate por él, y la villa fue saqueada.
Tampoco fue el único ataque que sufrió la notaría de Can Coll. En el 1485 y durante la guerra de los Remensas, los campesinos entraron en la notaría de Pineda y quemaron los legajos. Estos mismos labradores tomaron el castillo y derrocaron la torre de forma simbólica. Posteriormente se abolieron los malos usos con la Sentencia Arbitral de Guadalupe.
La notaría fue entregada a perpetuidad a la familia Coll, por parte de los vizcondes de Cabrera, en 1481. Jaume Coll fue el primer propietario de la familia Coll, que se estableció en la masía de Can Jalpí. La notaría fue tan importante que se establecieron delegaciones en todo el término de Montpalau, a destacar las de las villas de Calella y de Arenys.